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la explicación

“... te creía olvidada,
pensaba olvidado tu calor,
tu sabor en verano,
no entendía que el patio me quedaba pequeño,
solo porque yo había crecido.”

La memoria construye en imágenes el recuerdo de la casa, de las casas donde pasamos los días de nuestra vida, valiéndose de colores, de recorridos, de una particular y única sensación del “estar en casa”, relacionado con sentirse seguro, hay también algo de temperatura adecuada, mucho de sentirse querido.

…”los tiempo se han ido sucediendo, dejando huellas, dejando sombras, todo en la memoria amontonado. Manchas de colores, el calor aplastante, denso, continuo; la guerra del verde contra mis ojos, los patios interminables de la infancia. Los viajes, las casa, las cosas, la mezcla, la perdida, los amigos. Mundos inconexos, conectados por mis recorridos…”

La idea fuerza que inicia esta serie viene de una suma inexacta de conceptos: casa, hacer casa, estar en casa, añorar la casa, construir la casa, recordar la casa, ser casa…
Hay de fondo, siempre, una reflexión sobre el problema de la representación del espacio en relación con la vivencia que se tiene de él. Los limites entre lo público y lo privado, entre el símbolo universal de la representación del plano arquitectónico y su simplicidad discursiva, y la construcción subjetiva y personal, que se hace de la casa, en el recuerdo.

¿Qué pasa con lo que desaparece, confrontada con lo que permanece?

inicio.
El punto de partida en la construcción de las imágenes, fueron 10 fotos en polaroid de maquetas de casas, conclusión del trabajo gráfico seguido durante un año, donde dibujaba de forma automática planos de las 23 casas, que hasta esa fecha había habitado.
La sustitución limpia de la maqueta, en la que los espacios se definen como una suma de cajas que interactúan entre si. La fragilidad de la construcción, el tamaño, lo mínimo, la simplicidad discursiva, la despojan de vida, la vuelven una mera generalización, que una vez registrada, fotografiada, abre la puerta a una visión personal de ese espacio particular al que viene a representar, sumándole calidades plásticas y connotaciones emocionales, en relación a la idea de recuerdo.

Somos, a cada momento, de la luz que nos alumbra…
A modo de juego dialéctico, esta afirmación habla del paso del tiempo. Un momento tras otro, el tiempo está, siempre presente, en los cambios de luz y el espacio que estos generan.
El fondo de esta propuesta, es constantemente, el tiempo y el espacio, este vaivén de construcciones miméticas del habitante con el espacio habitado y viceversa.
El ejercicio de apresar la luz, de capturar un momento espacial, que desde el scanner es posible, cierra el conjunto que forma la imagen. La sorpresa de los primeros resultados, todo lo que pasaba dentro de la maqueta, me hizo volver al limite entre lo publico y lo privado.
Podemos ver, a través de la nada discursiva de la maqueta, inundada de vida con la luz, lo privado de la casa, la simpleza de la cotidianidad.

El binomio, los registro en polaroid sumados a los del scanner, conforman una imagen que por si misma habla de esas distintas realidades de la casa.
Desde una construcción clínica, espacio geométrico y luz, por medio del scanner, llegamos a una imagen de una poética profunda, que nos enfrenta al abismo de nuestra identidad espacial. En contrapunto, las polaroid, realizadas con un nivel de control mínimo, rudimentariamente, nos llevan al mundo del recordar. Es difícil reconocer nada, solo intuimos, deslumbramos espacios mas ligados a sensaciones que a realidades.